En muchas aplicaciones industriales, los cables y conductores están expuestos a temperaturas extremas, tanto de calor como de frío. Esto puede causar daños y fallos, lo que a su vez puede provocar costosos tiempos de inactividad en las máquinas. Para este tipo de aplicaciones, existen cables y conductores especialmente diseñados y construidos para resistir las variaciones de temperatura y, por lo tanto, ofrecer mayor fiabilidad.